Hijo de dos arquitectos comunistas que pasaron su luna de miel construyendo el Teatro Sindical de Lota, vio a su padre entrenar para seguir el camino del Che Guevara en Bolivia. Tiene una hija que es nieta del Presidente de Cuba. Su familia vive en un tranquilo barrio de Providencia, esperando que el Chele deje de ser un fantasma de otra época.
Por Lilian Olivares
Ellos imaginaron ver entrando por la puerta principal a Juan Maco.
En un departamento de Providencia hay una familia de clase media que esta semana pensó que finalmente el pasado clandestino de uno de sus miembros había quedado atrás. Después de casi 18 años, creían que Juan Maco irrumpiría ya no como fantasma, como lo ha sido desde su juventud, sino como un hombre de medio siglo que ya no quiere más guerra, que busca descanso.
¿Por qué Juan Maco no podría tener una vida color pastel, como la de su hermana Paula, diseñadora gráfica e ilustradora de cuentos infantiles?
Porque Paula no siguió los pasos de su padre, sino los de su madre cuando se reinventó tras la muerte de su marido. En cambio él, Juan Maco, quedó marcado en el alma por el carbón de Lota. Y no en la piel, porque, precisamente, de tan blanco que es le pusieron Chele, de leche.
Este hombre cara de leche bebió el veneno de la guerrilla desde los 12 años, observando al papá. El pasado no lo suelta. Por eso ahora, cuando su abogado, Alberto Espinoza, consiguió que una sala de la Corte Suprema dejara sin efecto una orden de aprehensión pendiente que tiene desde el año 1996 por el asesinato del senador Jaime Guzmán, se encendieron las dormidas alarmas en el país.
-Sí, me recuerdo del Chele. Nunca fue habido…
-¿Es cierto que había autoridades que lo estaban protegiendo?
-Eso es lo que se decía, y hubo muchos antecedentes para pensarlo. Hay muchas cosas que supe off the record.
Quien contesta es la hoy jubilada ministra Raquel Camposano Etchegaray, quien en junio de 2000, junto con ser escogida como Mejor Juez del Año, debió dar un paso al lado. Ello, después de ser la candidata con más posibilidades para ser la primera ministra en ascender a la Corte Suprema. El caso Guzmán influyó en su carrera judicial: procesó al director de Investigaciones de entonces, Nelson Mery, y al ex jefe de la “Oficina”, Marcelo Schilling, por obstrucción a la justicia… Y algún sector no se lo perdonó.
El ambiente era en extremo delicado, cuando ocurrió el primer homicidio en democracia. Y luego vino el primer secuestro en democracia. Y más tarde la gran fuga de los frentistas desde la cárcel, en democracia.
Y la oficina de seguridad del gobierno infiltró a los terroristas, y debió pagar favores.
En ese clima escapó el Chele y, a punto de convertirse en leyenda, se transformó en el guerrillero fantasma de la cúpula del FPMR que decidió la muerte de Jaime Guzmán, el secuestro de Cristián Edwards y otros crímenes.
“Algo pasó en el caso de Jaime Guzmán”
Raquel Camposano tomó la investigación en el año 1996.
-Usted procesó al director de Investigaciones de la época por obstrucción a la justicia en el caso Guzmán…
-Justamente. Pero eso no tenía que ver directamente con el Chele, sino con una grabación que había hecho un comisario (Barraza) y que la guardaron durante un año.
-En esa época inculparon a un joven del crimen, a Olea Gaona…
-Claro. Incluso viajaron a España a tratar de extraditarlo. Pero no me gusta referirme a las causas que he llevado.
-Solamente queríamos saber qué sensación tiene hoy, con respecto a ese caso, ahora que una sala de la Corte Suprema declaró al Chele libre de todo cargo…
-La sensación que tengo ahora es que algo pasó, que en el asunto de Jaime Guzmán nadie pagó nada. A los que estuvieron presos se los llevaron en helicóptero de la cárcel, y nadie respondió por eso. Todo esto a una la deja pensativa…
Camposano reflexiona sobre el fallo que hizo noticia esta semana liberando al Chele. Repara en que “leí que hubo dos ministros que estuvieron en contra”.
En efecto, la sala que acogió el recurso de amparo interpuesto a favor de Juan Maco Gutiérrez Fischman fue integrada por los ministros Jaime Rodríguez, Rubén Ballesteros y Carlos Künsemüller. Más los abogados integrantes Benito Mauriz y Nelson Pozo. De los tres ministros, el único que estuvo a favor fue Rubén Ballesteros. Rodríguez y Künsemüller consideraron que no procedía el amparo, pero sumaron minoría.
En el expediente del caso Guzmán hay dos entrevistas publicadas en el órgano oficial del Frente Patriótico Manuel Rodríguez donde dos miembros de la Dirección Nacional del Frente (el propio Gutiérrez Fischman y Apablaza) reivindican la autoría del asesinato de Jaime Guzmán y dicen que se tomó con acuerdo de dicha directiva. También se encuentra la declaración del informante de la oficina de Seguridad que dirigía Marcelo Schilling, Humberto López Candia, quien declaró que “yo sólo conocía a Salvador (Apablaza) y Ramiro (Mauricio Hernández Norambuena); del Chele no conocía su identificación, porque en la Oficina no se hablaba de él, sólo se lo mencionaba a veces y se sabía que era el contacto con Cuba”. El detective Juan Sarmiento declara en el proceso que estuvo en contacto con el informante Agdalín Valenzuela, “quien me informó que a su casa llegarían Hernández y el Chele”.
También el conocido ex comisario Jorge Barraza consiguió hasta las huellas del Chele en un vaso que le proporcionó el informante Agdalín Valenzuela, pero curiosamente el vaso desapareció… así como el Chele, que pasó la Navidad de 1994 en casa de su familia en Providencia, y abandonó el país en 1996, siempre como fantasma.
Padre de Gutiérrez Fischman construyó la Ciudad Sandino en Cuba
Betty era una de las chicas más cotizadas en la escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile.
Y tenía pololo.
Se llamaba Maco Gutiérrez. Era, como ella, estudiante de Arquitectura. Como ella, miembro de la célula de los estudiantes comunistas de la Escuela de Arquitectura.
Por ese compromiso fue que Betty Fischman y Maco Gutiérrez, que se casaron en 1955, decidieron pasar su luna de miel en la ciudad del carbón, construyendo el Teatro Sindical de Lota, una de las primeras grandes obras arquitectónicas del Movimiento Moderno en la Región del Biobío.
Un año después nació Juana Paz, la mayor de los Gutiérrez Fischman, quien fue pareja del cantautor cubano Silvio Rodríguez.
El amor de Betty era boliviano, hijo del periodista Lisímaco Gutiérrez que había muerto como héroe en la guerra del Chaco. Su madre se casó en segundas nupcias con el agregado militar de Chile en Bolivia y así llegó a nuestro país.
La arquitectura y los ideales comunistas compartidos los unieron. Entre 1959 y 1961 nacen sus otros dos hijos: Juan Maco (el Chele) y Paula, la hoy exitosa ilustradora.
Pero, tan comprometidos están con el partido, que en 1962 acuden junto con otros chilenos comunistas al llamado de la revolución cubana a llenar el vacío de profesionales que han abandonado la isla de Fidel.
En Cuba, los padres del Chele son importantes. Betty ingresa al Ministerio de la Construcción, diseña escuelas y jardines infantiles, redacta el reglamento para construir dichos establecimientos.
Allí permanecen casi siete años. Maco asume el proyecto arquitectónico y la dirección de Ciudad Sandino, un nuevo centro urbano para 15 mil habitantes. Viven en el barrio céntrico, El Vedado, donde habitan los hombres de confianza de los Castro..
El padre del Chele participa con Betty en el Concurso Internacional para un monumento conmemorativo de la victoria de Playa Girón. Ganan una de las 10 distinciones.
Construyen y hacen clases en la isla. En eso están cuando muere el Che Guevara. Entonces Maco Gutiérrez decide sumarse a la guerrilla latinoamericana en Bolivia. Durante el levantamiento contra el general Torres, Maco se incorpora a las barricadas levantadas en las calles de La Paz. Al caer el gobierno, pasa a la clandestinidad y se suma a la resistencia. El 13 de mayo de 1972 lo intercepta una patrulla del ejército boliviano cuando estaba a punto de cruzar la frontera con Chile. Muere en combate, a los 42 años.
Viuda, con tres hijos pequeños, la madre del Chele regresa a Chile en 1972. Cuando ocurre el golpe militar, en 1973, la Iglesia Católica la ampara en una parcela en Malloco. Betty Fischman consigue un salvoconducto y viaja a Holanda, luego a Cuba, donde se reincorpora al Ministerio de la Construcción.
Sus hijos se educan en la isla de Fidel. El Chele es profesor de “Estrategia e Inteligencia” en la Academia Militar de Cuba. En 1982 viaja a Nicaragua como teniente primero. Vuelve a Cuba y se casa con Mariela Castro Espín, la hija de Raúl Castro, con quien tiene dos hijos.
Regresa a Chile a formar el FPMR junto a Raúl Pellegrin. Su principal aliado es Mauricio Hernández Norambuena, quien fue jefe operativo del asesinato del senador. Se hace cargo de las finanzas del rodriguismo, viaja a Suiza (supuestamente a lavar el dinero del rescate de Cristián Edwards), transita por Cuba, participa en la planificación del rescate de los frentistas (entre ellos, su amigo Hernández Norambuena y Ricardo Palma Salamanca, el hombre que con ambas manos disparó a Jaime Guzmán) junto al desaparecido Raúl Escobar Poblete.
Betty Fischman, su madre, decide reinventarse en México, a partir de 1981. Se convierte en ilustradora de cuentos infantiles para las editoriales Diana y Grijalbo. Talento que hereda su hija Paula.
En 1992, la madre del Chele retorna definitivamente a Chile.

















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